Un poeta pisano que estuvo en la conquista de Ibiza en 1114 describe así la Ciudad:
“Los extraordinarios torreones, miradores de la llanura, ofrecen intrèpidas fortalezas y murallas seguras. El mar que mira hacia el norte forma una gran bahía y la doble isla que queda le proporciona un puerto…
(…) Un torreón que alla al medio se eleva hacia el cielo, magestuoso, ofrece excelsas fortalezas y otras torres; además, tres murallas rodean la inaccesible fortificación; los fosos, excavados en la montaña son el pie de les murallas. Esta fortificación tenía doce torres… El foso se llena con las aguas que le proporcionan los pantanos” |