La vieja población de Portmany conserva su villa alrededor de la fortaleza iglesia, un centro histórico y social donde se conserva ese sabor rancio de los buenos paladares y desde 1961 el bar Don Quijote fue un punto de reunión importante, como los viejos casinos de España, cuidando a su clientela cual corresponde. Hoy bien entrado el siglo XXI sigue con la misma vitalidad ofreciendo buenos vinos con exquisitas tablas de jamón y queso que se acompañan de pan con tomate al estilo tradicional, ‘rara avis' en estos tiempos tan sofisticados y llenos de artificios pseudos alimenticios.

Por otra parte el bar Don Quijote es una galería de itinerantes artistas donde exponen su obra, encendiendo los colores de la idea plasmada en diversos soportes que van del lienzo plano al movimiento escultural con cualquier material susceptible de mutación armónica.

 

Abierto todo el año y situado frente a la trasera de la iglesia.