Uno de los parajes más abruptos y pintorescos de sa Marina en San Carlos lo podemos disfrutar en el saliente que hay entre sa Punta d´en Valls y es Cap Roig que es como decir entre Pou d´es Lleó - Sa Canal d´en Martí y Cala Boix con sus dos cotas respectivas a 70 y 135 metros de altitud repentina sobre el nivel de este tranquilo mar cuando no sopla la Tramontana. Al norte del saliente do se alza sa Torre d´en Valls vemos como sa Punta Grosa cierra la bahía de Tagomago con las playas y calas de sa Canal d´en Martí, Pou d´es Lleó, Es Figueral, S´Aigua Blanca y Cala S. Viçent. Inclinado de Sur a Norte decrece de tres cotas a 122, 125 y 135 metros al cerro saliente de sa torre d´en Valls, alzado sobre una altura de 70 metros como perfecta atalaya. Desde Sa Canal d´en Martí un carril de tierra sube bordeando la costa entre viejos pinos, sabinas, enebros y feixas con algunos olivos, algarrobos y almendros echados a perder. Las feixas son muy viejas pero siguen reteniendo los estancos terrenos salvando los desgajos de arena en el pequeño valle que coronado por la Torre y el Cap Roig facilitarían las lluvias torrenciales de estos erosionables pedregales. El camino sube a un punto prudente antes del repentino repecho al tetón donde se alza la Torre del Valle, es buen lugar para bordear a pie el cerro hacia la formidable mansión que hay junto al acantilado y por donde desciende una peligrosa escalera salvando el abismo hasta una pequeña calita y cuyo uso no es aconsejable pues ya se ha cobrado alguna víctima. Sobre el cerro está la torre d´en Valls, totalmente restaurada y cuyos orígenes bien pudieran ser anibálicos pues controla toda la costa Norte además de la vecina isla de Tagomago y sus freus, estrecho por donde antaño se colaban los vapores que de Barcelona venían al puerto de Ibiza. Los Freus de Tagomago tienen una profundidad de 70 metros facilitando navegación con fuerte calado... se podían resguardar en sus caladeros, principalmente de los vientos de Levante, cualquier flota... o abastecerse de agua que en los tiempos antiguos abundaba por aquellos discretos y perdidos pagos. Desde allí en días claros se vislumbra recortada en lejanía la isla de Mallorca y en general se controla la navegación nororiental. Curiosamente la navegación aérea que se dirige al aeropuerto de Ibiza inicia las maniobras de aproximación al sobrevolar Tagomago cuyo islote es perfecta aerobaliza. Para ir al saliente Sur de Cap Roig se sube desde cala Boix por una insegura carreterilla recortada al borde del acantilado y en continuo peligro de desprendimiento, camino privado según reza un letrero al comienzo, a un kilómetro escaso lo interrumpe una puerta que da paso a la acotada finca donde sus propietarios tienen levantada una gran mansión en la cota 135. Bajando un poco a la derecha de la puerta-escollo se sube escalando la escarpada pendiente hasta un abrigo cara a Poniente y desde donde se contempla Sa Atalaya de San Carlos, debajo Cala Boix bien resguardada en el istmo, es vertical la panorámica pero aún se puede subir más retrocediendo un poco para serpentear hacia el cielo por una vereda caprina, hasta las alturas cortadas en seco del acantilado desprendido y desprendiéndose. Bordeando por arriba el circo se llega hasta el caserón palacio decorado con naturaleza autóctona en su privacidad, fortín señorial compitiendo con los halcones pityusos y adonde obviamente se puede llegar de manera más cómoda con la venia correspondiente o si no existiesen los escollos y puertas en medio del campo. |