PENAMACOR

Es posible que se fortificaran en Penamacor los almohades hasta la reconquista definitiva. El rey Sancho I la entrego al Temple cuyo Maestre Don Gualdim Pais preparó las defensas muradas dandoles a sus habitantes el primer fuero en 1180, como así consta en el "Livro de Portagem" conservado en Torre do Tombo .

Ante la imposibilidad de recuperación demográfica en Idaña-a-Velha, el rey Sancho I pide al papa Inocencio III que traslade la sede egitaniense a Guarda, le es concedido en 1199.

Pinho Leal dice "que D. Martín Pais, eleito bispo, depois de Março de 1202, residiu, como bispo egitaniense alguns anos em Penamacor; e desta vila quis reivindicar (até à força de armas) as igrejas de Germelo, Castelo Mendo e outras que os bispos de Viseu lhe tinham usurpado. Deve ter sido este o último bispo residente em Penamacor".

Don Martinho Pais había sido canónigo de Coimbra y residió en Penamacor hasta el traslado definitivo de la diócesis a Guarda en 1214. Penamacor quedó como arciprestazgo egitaniense de Guarda comprendiendo además de su actual territorio las villas de Sortelha y Bemposta. La villa de Penamacor se dividía en tres parroquias, la de San Pedro, Santa María del Castillo y la de Santiago; las dos primeras intramuros y la última del arrabal, en ella oficiaba el obispo siendo catedral provisional Egitaniense.

En noviembre de 1209 Sancho I les da Fuero en Coimbra, confirmado en 1217 por Alfonso II. Entre los privilegios del fuero (filial del salmantino) estaban el de no tener Señor contra la voluntad de sus vecinos. Sancho II hizo importantes reformas y Don Dionís, el gran Rey portugués, aumentó sus defensas con torres y barbacanas pues las cosas no andaban demasiado bien en la Raya.

El 1 de junio de 1510 Don Manuel desde Santarém les dará un nuevo fuero que también serviría para la feligresía de Arañas. En su escudo hay una espada junto a una llave, ambas punta abajo y enlazadas por un cordón rojo, sobre ellas una luna creciente:

Laço, espada, chave, e lua

Por pena a Macor ficou,

E fé q´a espada o guardou

sem guarda da chave algua.

En un escudo de armas antiguo vemos un asfanje y la llave, en medio estan una luna creciente y otra menguante debajo (puntas fuera). También podría ser una moneda partida en dos trozos cuyos cantos se tocan.

Penamacor fue una plaza militar por excelencia, su condición fronteriza y discutida situación administrativa en sus orígenes la tuvo bien pertrechada de fuerza frente a la Raya. Se lució en las guerras de Restauración. Por allí disputaron generales y vecinos de ambos frentes: el General Abrantes y el duqye de Alba; se robaban los curas, a los de Zarza les tomaron prisionero al suyo llevandoselo a Guarda y estos fueron a buscar el de Zebreira. Fue una guerra como todas y practicamente la última, aunque las escaramuzas con diversos pretestos no dejó de haberlas hasta el siglo pasado con franceses e ingleses variando de bando según soplara el aire político. Siempre frenaron las brutalidades de los ejercitos los vecinos de ambos lados que al fin y al cabo eran parientes, como los reyes de ambas Españas en disputa.

PEÑAMACOR HOY

Su territorio está formado por las feligresías de Águas, Aldeia do Bispo, Aldeia de João Pires, Arañas, Bemposta, Benquerença, Meimoa, Pedrogão, Penamacor, Salvador y Vale de Señora da Povóa. El censo de 1991 daba a la villa de Penamacor 3.205 habitantes.

Sus fiestas principales son el Madeiro (quintos), gran chosca realizada por los mancebos quemando un gran alcornoque arrancado de cuajo que colocan sujeto por grandes pilas de leña a su alrededor. El año pasado acarrearon 20 tractores de leña y dos camiones. Está considerado como el mejor Madeiro de Portugal. El Ocho de Diciembre comienzan los preparos prendiendo la hoguera en Nochebuena para que se caliente el Buen Jesús . También celebran la Semana Santa con a procissão dos Passos , la romería de Nuestra Señora del Incienso, San Antonio, San Juan y San Pedro.

La ermita de Nuestra Señora del Incienso está a tres kilómetros de Penamacor celebrándose su fiesta el Lunes de Pascua; allí concurre la Villa en pleno a rezar en romería. Antiguamente la ermita se llamaba de Nuestra Señora del Prado. Fray Agustín de Santa María escribe de una capilla de tres naves. Unas ruinas que allí había se cuenta que eran de la antigua ciudad romana de Beca, popularmente Serebeca.

La leyenda narra el milagro del incienso. Como sea que la virgen del Prado había sanado al obispo milagrosamente, este acudió a su ermita en plena Romería para agradecerle sus favores; trajo de Guarda todos los objetos de culto para celebrarla cuando, vió que había olvidado el incienso. No había tiempo de salvar los tres kilómetros hasta Penamacor para traerlo pues estaban todos vestidos para la Concelebración Mayor que se preparaba y los fieles llenaban los alrededores. El obispo abrió el estuche totalmente vacío de incienso, cuando vió sorprendido que estaba lleno hasta rebosar. En agradecimiento cambiaron el nombre a la virgen del Prado que a partir de entonces sería del Incienso. La Virgen no ha dejado de hacer prodigios todavía.

José Manuel Landeiro nos cuenta estas historias de su Villa y refiriendose a la famosa romería dice que en 1644 un soldado castellano de caballería -cuando la guerra de Restauración- intentó saquear la ermita y Nuestra señora del Incienso frenó a la bestia que dejó ante el altar en una piedra la marca de su herradura, el español horrorizado por su intento de profanación huyó del lugar despavorido. El entonces arcipestre de Penamacor Padre Antonio Esteves dió conocimiento a su obispo el 7 de Mayo de 1708, así consta en los archivos de Nuestra Señora del incienso. Esta virgen del Incienso se llevaba en procesión hasta la iglesia cuando la climatología no era propicia y realizaba el milagro de calmar los temidos temporales.

Pero la romería famosa por excelencia e internacional es la de a Santiña o Nuestra Señora del Buen Suceso y cuya ermita está a una legua escasa de la frontera (río Torto) sobre un pequeño otero muy cerca del río Baságueda. Fue construida en memoria de una supuesta batalla cuando la guerra de la Restauración aunque me temo que es muy anterior el culto.

La imagen de la virgen es antigua con niño en brazos, mide trenta y cinco centímetros y fue localizada por unos pastores en el tronco de un alcornoque. Como sea que los de Penamacor se llevaron la escultura y esta volvió sola a su alcornoque decidieron hacer la ermita adonde incorporaron las imágenes de San José y San Antonio.

La cofradía realizaba el Bodo invitando a comer a todos los forasteros con buenas carnes y todo tipo de vituallas que los romeros aportaban en una mesa. Hoy el Bodo se sigue realizando pero los romeros aportan poco siendo la organización quien tiene que correr con los gastos. Aparte de los pueblos portugueses rayanos tambien asisten a La Santiña los de la Sierra de Gata por lo que se genera una verdadera feria para ambos lados de la Raya.

La leyenda nos habla de un Bandido llamado Ramalho que con su gente asaltaba a los viajeros osados en aquellos andurriales serranos, los asesinaba despues de saquear su pertenencias y tenía a los habitantes de Penamacor totalmente asustados. Al fin reaccionaron organizando una contrapartida con voluntarios de la zona, se derramó mucha sangre antes de acabar con él. Existe un abrigo -una cueva- que hoy tambien se conoce como Casa de Ramalho: está cerca del Pabellón Polideportivo, en el Bosque Municipal.

enamacor tiene un garage taller y estación de servicio en pleno centro de la población, punto de referencia para el visitante pues en aquella placita encontramos además de la parada de taxis, la pensión Karika que regentan el matrimonio formado por Francisco y Rita Nogueira, en su rústico bar se puede degustar una estupenda cocina tradicional, donde la proba do chouriço es deliciosa, también tiene fama la chanfana de cabra, bacalão á bráz, puñeta de bacalão y miga fría; de postre podemos elegir papas de carolo, arroz dulce, esquecido, bolo de leite o Borrachão y miga fría dulde . Otra opción la encontramos en el Restaurante O Poço con su Café Central . Tanbién se puede comer bien en el restaurante O Caçador . Hay piscina municipal con servicio de bar, el café Flor do Adro, bar Tróloro y el Frinchas. La Asociación Cultural Menagen cuya sede está intramuros hacen fiestas diversas.